A pesar de que la sala contaba con algo más de medio aforo, tanto la propuesta como la entrega no mermo un ápice. Fue más una experiencia cinematográfica que un simple directo. La puesta en escena, discreta pero elegante, recreaba ese universo tan personal que ha desarrollado en su trilogía de Soul cósmico “Something About April”.
El concierto fluyó como una suite continua, sin interrupciones bruscas: Younge narraba entre piezas, hilando reflexiones sobre la música negra, la conciencia social y la memoria cultural afroamericana. A medio camino entre filósofo y director de orquesta, como ya destacó la crítica durante su periplo por EEUU en su reciente gira, Younge, alternó entre bajo eléctrico, Fender Rhodes (teclado) y dirección musical, con un estilo austero pero magnético. Su bajo, tocado con economía y calidez, fue el ancla del Groove, mientras dejaba que la orquesta respirara en dinámicas amplias.

Mención aparte merecen sus músicos, que realizaron un ejercicio de compenetración funcionando como un todo y a la vez de una talentosa individualidad, que hizo las delicias de la sala Mientras temas como “Moon Traveling”, “Human Absence”, “Thunderstrike”, “Turn Down the Sound” iban avanzando, Adrian se deleitaba en explicar los orígenes de los temas, sus referencias a Morricone y sus viajes a Brasil en busca de nuevas músicas.

Y es que este artista, autoconsiderado un “weirdo”, se maravillaba de la aceptación de su poco habitual propuesta, también tenía tiempo para la evangélica misión de predicar las bondades de “jazz is dead” su sello angelino donde publica a mastodontes de la escena, Jazz, Soul, Afrobeat y sonidos del lejano Brasil, acercándolos al oyente de una manera personal y respetuosa con el artista.

El peso conceptual de la trilogía Something About April estuvo presente todo el tiempo. Estas obras —mezcla de Soul barroco, Jazz-Funk de los 70, psicodelia italiana y bossa fantasmal— funcionaron aquí como núcleo estético. Y mientras el show se acercaba a su final sonando temas como “Visual Assault”, “Sittin’ by the Radio”, “To Be Free”, “The Concept of Love”, un extasiado público se deshacía en aplausos y, como colofón final fue agraciado con la visita de Adrien al foso, que bajo a saludar a todo el que quisiera.
Un concierto que a pesar de poder parecer un escollo por asistencia y recaudación, fue un éxito en humanidad, calidad y nobleza, un auténtico acto de amor a la música y respeto al oyente que pocos en esa sala olvidaran.
TEXTO: Víctor Cortezo
FOTOS: Peoplebymel






















