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«Astra»: El nuevo álbum de Mitú

Mitú, el dúo colombiano, explora nuevas fronteras de la música tropical alternativa con Astra, su proyecto más melódico y trasversal hasta la fecha. Si un álbum es una ventana desde la cual un oyente puede asomarse al momento personal de un artista, Julián Salazar y Franklin Tejedor, están pasando por tiempos coloridos y potentes en sus vidas. Astra suena a seguridad y a cercanía, siempre con el sello de música poderosa hecha para moverse que los caracteriza. Marcelo Chaparro entrevista a Julián Salazar (compositor y letrista)

Un recorrido por la honestidad, el amor y otros demonios.

El rango musical de Astra es muy amplio, un factor que denota comodidad y seguridad. El disco se mueve desde temas downtempo o midtempo como «Nublado», «Diamante», «Sin Freno» y «Yodo», hasta otros más movidos como «En Todas Partes» o «Ilumina». En Astra, Salazar y Tejedor construyen un puente entre su actualidad estética y su exitoso álbum Tandem, publicado hace cuatro años. Esta vez tardaron más tiempo en producir de lo que normalmente se toma un álbum de Mitú; mientras en otras ocasiones la producción de Julián ha favorecido el moverse rápido para conservar la crudeza de los sonidos y la esencia original de las canciones, esta vez se tomó el tiempo que el álbum le pidió, en una exploración más eléctrica y menos electrónica. Uno de los elementos más icónicos y refrescantes del álbum es la guitarra con la que ha compuesto varias de las frases más emblemáticas de la música alternativa colombiana de los últimos quince años, bien sea en Mitú o en su anterior trabajo con Bomba Estéreo.

Enhorabuena por vuestro nuevo álbum; Astra es realmente muy profuso en sonidos, texturas y letras. Cuéntanos un poco quiénes sois, en qué consiste vuestro proyecto.

Mitú somos Franklin (Tejedor) y yo (Julián Salazar). Venimos trabajando juntos desde hace doce años, haciendo música; siempre hemos tenido la idea de hacer la música que nos venga en gana según el momento personal; Mitú es el conjunto de ambos en nuestra evolución musical, por eso creo que hemos variado tanto y manejado un espectro bastante amplio sobre el cual movernos. Nunca nos hemos detenido a replicar una misma fórmula que en algún momento haya tenido un éxito relativo más que otra; simplemente vamos variado la musicalidad dependiendo de las cosas que nos afectan, nos influyen, las cosas que alcanzamos a visualizar, esos planos futuros a donde deberíamos ir. Eso es Mitú: espíritu libre de hacer música y dejar que nos guíe sin una meta sino por la mera gana de escuchar en los altavoces un reflejo fiel de quienes somos.

¡Qué interesante que hayas mencionado eso de ir hacia planos futuros! Aquí en Europa vivimos un muy significativo impulso de la música latinoamericana actual, tanto la mainstream como la underground – y todo lo que haya en medio.  ¿Cuáles son esos elementos que hacen que Colombia lleve casi una década ofreciendo tal cantidad y calidad de propuestas musicales? Has mencionado planos futuros, ¿consideras que Mitu tiene un tono afrocaribe futurista?

Si encajamos dentro de un futurismo… no lo sé, creo que no. No siento tener la autoridad para ni la necesidad de decidir esto porque sería como ponernos un límite, unos parámetros en los que encajar. Y eso es precisamente lo que aborrezco, un poco. Lo que sí siento es que cualquier cosa que retenga o restrinja el carácter creativo dista mucho de ser honesto y lograr una verdadera manifestación artística.

No se es honesto cuando prima una recreación de las cosas porque la creatividad es aventurarse, arriesgarse a un terreno desconocido. Yo creo que a veces lo que hacemos en Mitú pisa el acelerador un poco más fuerte y otras veces tal vez no tanto, a veces puede haber fatiga, pero debemos ir hacia adelante siempre. Si cabe dentro de ciertas etiquetas para catalogarlo ya es lo que no me siento ni en la autoridad ni me siento cómodo ahí porque es una realidad limitada. Debemos buscar la novedad, la originalidad y la honestidad, sobre todo; no estoy planteándome qué quieren oír mis seguidores sino qué quiero oír yo; y ahí es cuando el impulso es genuino.

Y en Colombia siento que ha habido músicos que se han hecho cargo de decir “este es un sueño común, sentimos la música desde esta posición geográfica y voy a transmitir eso mucho más lealmente y mucho más afín a mis a mis sentidos y no tanto como algo que tenga cabida dentro de una moda”. Pienso que Colombia ha estado continuamente sacando una cantidad relativa de música que no pretende ir a la par de tendencias sino crear un catálogo, una obra que sea colombiana, que pueda permanecer en el tiempo, que pueda traspasar esa cosa de la moda, el instante o las tendencias. Siento que en Colombia la música que se ha hecho tiene esa finalidad.

¿Sientes que la industria discográfica es más robusta hoy en día en tu país?

¡Claro que sí! La industria se ha fortalecido porque se ha dado cuenta que es válido también apostar por cosas que no son tan comerciales todo el tiempo, empresas que le han apostado a hacer cosas diferentes a lo que mandatoriamente se hacía por muchos años. Y eso se ha visto reflejado en la escena y en la industria musical.

Vuestro nuevo álbum, Astra, suena como un tratado que, de principio a fin, nos habla de las subidas y bajones del amor. Están la metáfora y los símiles del mar muy presentes: el yodo, las olas, la sal marina, la lluvia, el navegar. El título lo habéis tomado del nombre de un buque que veíais en Santa Marta desde la ventana, zarpando hacia el horizonte del mar caribe, es como una postal que nos enviáis. A nivel mainstream, en Europa se ha disfrutado la música proveniente de Suramérica, el caribe y Brasil como una especie de música de verano, decorativa. “La Lambada”, “La gota fría”, hits de Ricky Martin, Shakira, etc. Hoy parece que existe una relación de menos condescendencia, incluso más respeto por el trabajo de letristas, arreglistas y/o productores. Tal cambio de paradigma significa que el consumidor está más dispuesto a escuchar vuestras propuestas de nuevas maneras.

Ya no es “¿qué quieren oír?”, o “¿cómo les puedo complacer auditivamente?” es más un “aquí estoy yo y así sueno, esto es lo que se atraviesa por mi cabeza, ese sonido”. En un momento dado, me saturé de hacer esas giras de verano europeas, ya lo sentía como “el verano es para los circos”. Prefiero sentir una comunidad que está vibrando más a través de la razón y no del ocio. Entonces empecé a despedirme, en cierto modo a estar en paz, con esas giras de verano que ya me tenían saturado.

Ahora estamos viviendo un momento muy bonito para la música colombiana. Los músicos habéis hecho lo que los políticos no han logrado: reposicionar y resignificar lo que es Colombia. Hasta hace diez años, era todo Pablo Escobar; ahora hay otra resignificación de la colombianidad y eso lo han logrado los artistas.

Sí. Gracias. En eso estamos trabajando duro.

Desde las primeras canciones de Astra queda clara vuestra exploración de lo melódico. Este álbum tiene el repertorio más cantado de toda vuestra discografía hasta la fecha. En esta ocasión, contasteis con tres cantantes colaboradoras ya conocidas: Andrea Silva de Loyal Lobos (en «Sin Freno» y «Nublado»), Yiset Pérez (en «Nene» y «Toloquetiame») y Marsh Waris (en «Yodo»). La voz de Franklin se escucha en «Ilumina» y la tuya en «Diamante», canción que suena a contemplar el mar y perderse en pensamientos personales. ¿Cómo te visitan las musas?

Mi proceso es así:  yo compongo la música, la cuido y la llevo hasta el final; y cuando tengo la presión de la oficina que me dice: “hay que entregar el álbum”, escribo las letras. Es cierto que me voy imaginando a lo largo del proceso qué diría la letra, pero la escribo al final como aquello que termina por encajar en la canción. Para mí es música muy honesta, como mi relación de pareja con mi esposa, la causante de que me viniera a vivir a Santa Marta. La conocí hace dos años y medio. Me resulta pesado, personalmente, escribir letras porque trato de ponerme en escenarios apocalípticos que no existen en mi relación, pero que podrían llegar en algún momento, entonces esos escenarios me perturban y afectan mi vida marital un poco. Por ejemplo, la letra de “Sin Freno” dice Qué hago aquí, esto no lo vi venir… y luego por dos o tres días tengo conflicto, jajaja.


El precio de la honestidad.

Sí.

En “Sin Freno” también hablas de un viaje en el tiempo.

Sí, mira: yo conocí a mi esposa a las 2h de la mañana del 1 de enero de 2021. Estaba aquí (en Santa Marta) de vacación/ trabajo y el 3 de enero me devolví a Bogotá. El 7 de ese mismo mes regresé a Santa Marta y ya me quedé. A los diez meses nos casamos y hoy estamos esperando un bebé que debe nacer por estos días. Pues el 7 de enero ya había empezado a tocar ese riff de guitarra con el que arranca la canción; y yo pensaba: “¡en qué momento terminé aquí, yo que vivía en Bogotá, con este calor que a veces no termina de cuadrarme!” Esta es la música que hago, no pretendo escribir letras que le puedan venir bien a alguien de 18 años, ni estoy pretendiendo eso. Esta es mi vida.

En “Diamante” nos regalas esa metáfora de una piedra preciosa. Cantada en una especie de spoken word, parece una manisfestación de quién eres, entre sonidos de mar y gaviotas. Adentro mío hay un cristal, un diamante que no concibe que lo maticen.

También es muy personal, ese es el compromiso con el público que te escucha y con la música que compones. Trato siempre de mostrar quien soy.

 “Astra” es la primera pieza instrumental, allí aparecen el tambor y la marimba. Es una muestra de las dos costas colombianas visualizadas en la mente y el corazón de alguien que ha vivido distintos tipos de amor. También tiene esos sonidos electrónicos, el folk el Word Music, pero es universal porque el amor es un tema que a todos nos toca.

Eso es algo que me costó tiempo capturar. Hice maquetas en demasía para entender hacia qué sonoridad debía ir. Para mí, hacer álbumes es capturar el momento preciso y no polisharlo tanto sino mantener su esencia. Sin embargo, esta vez necesité mucho tiempo para entender esta sonoridad que hay en el álbum; fue un proceso largo porque realmente se condensa en estos diez temas todo un recorrido de las etapas musicales por las que anduve en dos años y medio. Hasta el resultado final.

Un recorrido que ha llegado a muy buen puerto. Habéis producido un álbum redondo, maduro y hermoso que esperamos escuchar en directo muy pronto en España. ¿Actualmente estás trabajando en material nuevo?

Quiero sacar algo antes de finalizar este año, pero la verdad es que ahora estoy en la fase de ver cómo será la ejecución del álbum en las giras que se vienen. Estoy en un proceso de experimentación para ver cómo adaptarlas al show; veo que algunas de las canciones no van a sonar como en el álbum. Y cambian porque yo cambio, todo el tiempo. El álbum salió en abril, pero para agosto que voy a salir de gira los arreglos de algunas canciones habrán cambiado, seguro. En esto estoy trabajando actualmente.

¿Esa gira pasará por España, tenéis planes de venir a Europa?

A España iremos en septiembre, pero las fechas exactas no las sé aún.

Enhorabuena por Astra. Otro disco muy interesante en vuestro palmarés que sin duda valdrá la pena ver en directo. Gracias por tu arte y por tu tiempo.  Aquí os esperamos con los brazos abiertos.

Gracias, allá nos vemos.

Por: Marcelo Chaparro Santana

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