En la Sala Villanos, la expectación era palpable y el ambiente eléctrico, poco importo que se tratara de un lunes de Noviembre: no todos los días se puede ver a Bilal desplegar su alquimia en un espacio tan íntimo. A las 20:30 en punto, las luces bajaron y la voz de Bilal se manifestó frente a un público entregado, no vino a ofrecer un concierto: vino a oficiar una ceremonia.
El show arrancó con una sucesión de temas que condensan la nueva era del artista. “Sunshine” y “Adjust Brightness” encendieron la sala con texturas líquidas, un groove constante y una banda que respiraba con él. Parecía flotar sobre una base donde bajo y batería jugaban a la telepatía, mientras que los teclados encontraban su sitio en los huecos de la sección ritmica. Cada pausa, cada respiración, cada falsete estaba medido pero vivo. Madrid fue testigo de un intérprete que no teme al silencio ni al riesgo.
En el corazón del concierto, “The Story” y “Live On” alcanzaron momentos de pura comunión. Bilal cerraba los ojos y proyectaba su voz, a veces en “falsete”, a veces caliente, de “soul Singer” que puede con todo. La atmosfera era delicada pero la música “groovosa” y con cuerpo.
El setlist viajó entre épocas, alternando clásicos como “Soul Sista”, “Reminisce” o “Sometimes” con los temas más etéreos de su último disco. En el bis, “Sometimes” se convirtió en una plegaria colectiva: la banda bajó la intensidad, Bilal soltó la voz hasta desgarrar el aire no hubo artificios, ni pantallas, ni humo. Solo música pura, humana y profundamente emocional.
Bilal dejó Madrid con el aura de los grandes, con el recuerdo y homenaje a D’Angelo, recientemente fallecido y extrañado por todos. La Sala Villanos se convirtió en una cápsula de soul, una experiencia donde el Jazz, el Funk y la electrónica se disolvieron en una misma vibración. Un repaso a los sonidos que han marcado las vanguardias y aun lo siguen haciendo aunque ya sean lugares comunes en la memoria musical colectivca. Cuando las luces se encendieron pocos querían moverse. El alma seguía vibrando en la frecuencia exacta de Bilal.
TEXTO: Victor Cortezo
Gracias a Fernando Ramos @feramoca por sus vídeos























