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Funkologia

Diario de la gira de despedida de George Clinton. ¿El último vuelo de la nave nodriza?

El Dr. Funkestein aka George Clinton había anunciado en 2019, antes de la pandemia que se retiraba, sus planes se postergaron y rectificó alegando que quería hacer una despedida en condiciones, para todos sus seguidores. Mientras que retomaba sus conciertos por EEUU, la promotora Soundcrash Music lanzaba la gira Farewell Tour por siete ciudades del Reino Unido que ya se había pospuesto por la pandemia y que al final se quedarían en seis citas, que solo le llevaría por las Islas Británicas. Supuestamente su gira de despedida.

Se aproximaba la fecha y había que tomar la decisión de organizar el seguimiento de la gira, y si para eso había que deshacerse de parte de la colección de vinilos, en este caso el fin justificaba los medios. El escuadrón p-funkadélico estaba dispuesto, como si de una nave de apoyo de seguimiento se tratase, para seguir el halo de los tripulantes de la nave nodriza.

Tres días antes y casi en secreto se anunció un concierto extra en el club Ronnie Scott’s de Londres para muy pocos asistentes a precios astronómicos, que se agotaron en cuestión de horas, así que nuestra primera cita sería Nottingham, con el objetivo de entregar en mano, al comandante intergaláctico de la nave, el libro que este año hemos publicado centrado en su legado e influencia: “George Clinton Changed Our Lives”.

Tras conocer a los “suministradores” de los músicos aka auxiliares de servicios (según ellos mismos se definían) que merodeaban por los aledaños, nuestro amigo Michael “Clip” Payne, haría los honores y realizaría la invitación para escalar los escalones del autobús-hotel de la gira, en la que Mr. Clinton descansaba comiendo piezas de pollo del KFC entre una nube de humo “medicinal” y que nos recibiría con una cara entre sorprendida y expectante.

Tras explicarles el proyecto y las intenciones del libro, su semblante cambió y empezaron las anécdotas y nuestra conversación: “Este es mi disco favorito”, refiriéndose a Hey Man Smell My Finger, y empezar a canturrear “Hollywood”, recordar a Pedro Bell, el diseñador de algunas míticas portadas, preguntarnos donde había sido hecha la foto de la portada (autoría de Javier Suárez), y recordarle que fue en su último concierto en Londres en 2018, y que supuestamente también iba a ser su último concierto en Europa y entre la conversación la pregunta clave: “¿Es tu última gira?, No, volvemos en octubre-noviembre”. No podía faltar el momento de la foto, la bandera, la entrega del libro y nuestro eterno agradecimiento.

Nuestra primera misión estaba cumplida, ahora nos tocaba disfrutar del show.  La sala Rock City es un local de mediana capacidad, en cuya marquesina reza la frase “The UK´s Best Live Venue & Club”. En el interior tiene una terraza en donde hondeaba una versión más grande de nuestra bandera que habían traído unos viejos fans, entre el público, un denominador común de toda la gira, personas de todas las edades y como dato curioso, las camisetas después de las de Parliament /Funkadelic, que más se repetían, eran de Prince.

Blu Eye Extinction han sido la banda de NYC que ha acompañado toda la gira inglesa, como grupo invitado para abrir los shows, con una mezcla potente que recordaba por momentos a Fishbone, Defunkt y Funkadelic y que concierto tras concierto se fueron haciendo una buena legión de seguidores, su trompetista JS Williams, formaba parte de la sección de metales del show de Clinton.

La escena se ha repetido, como una ceremonia desde hace años, el escenario está presidido por 10 micrófonos y tres imponentes amplificadores con sus etapas, quince minutos antes llega Greg Thomas (saxo) y revisa cables y micros, además de pasar una toallita hidroalcohólica por cada micrófono. El siguiente en aparecer en el escenario es el bajista Lige Curry y acto seguido Garrett Shider aka Starchild JR y el batería Benzel Baltimore, parece que todo está listo.

La primera parte del show ha sido siempre el mismo en todos los conciertos: “Pole Power”, “Meow Meow” y “Get Low”, todas ellas de su álbum First Ya Gotta Shake The Gate, en donde la nueva generación se luce en su momento estelar de arranque, luego unos segundos de parón para mirar de reojo al arquitecto de la P-Funk, para que, de la orden, de con que tema continuar. El grupo no lleva un set list nunca apuntado. George hace una señal, entrega el micro al alguien o canturrea el estribillo del siguiente tema, que tocarán en medio de medleys en donde entran y salen de los temas.

A sus 80 años (el mes de julio cumple 81), George Clinton tiene que estar mucha parte del concierto en una silla, pero no deja de dirigir en todo momento, desde la muerte de Garry Shider, la labor de director ha cobrado una especial relevancia y aunque en muchas ocasiones está sentado, siempre está sobre el escenario, a diferencia de conciertos de otra década de mayor duración, pero en la que su presencia no se hacía realidad hasta pasadas incluso una hora de concierto.

No faltan clásicos como, “Give Up The Funk”, “Knee Deep”, “Up For The Down Stroke”, “P-Funk”, “One Nation Under A Groove”, “Freak Of The Week” o “Flashlight”, esta vez sin el añorado personaje de Sir Nose, es la primera gira en la que ya no está, en su lugar el baile y la voz corre a cargo de Uche, un poco sobreactuado para mi gusto. George siempre marcando el ritmo con su mano, indicando el un,dos, tres, cuatro y acentuando el UNO en cada tema.

Llega uno de los momentos habituales de los shows de la P-Funk, cuando tocan “Atomic Dog”, (de la que este año se celebra el 40 aniversario, con camiseta conmemorativa en el merchandising), en la que suben a parte del público a bailar y en la que Marcelo Chaparro quedó inmortalizado para la historia con su ya mítica chaqueta “Free your mind, your ass will follow” compartiendo bailes y algún coro con la tripulación “P”. Mejor broche imposible para un día que nunca olvidaremos. Aunque Scottie Clinton (voz), prometió invitar a Marcelo a subirse a otros shows, en la práctica no volvieron a invitar a subir al público al escenario en ningún show. Una hora y media de puro funk sin concesiones y que serviría de inmejorable calentamiento para el resto de fechas.

La siguiente parada sería Londres, una vez más con sold out, al igual que el resto de la gira. Se respiraba el ambiente de los grandes acontecimientos y pronto nos dimos cuenta que tanto por repertorio, con nuevas incorporaciones como “Pump It Up” o “Standing Of Verge” y la presencia del mítico Michael Hampton en la guitarra, que se incorporaría a la gira a partir de aquí, hizo de este show uno de los más especiales de la gira, tal y como presentó Michael Payne en la introducción. Sensación de haberse entregado a tope y de comunicación total con el público. Mención especial al lucimiento del trombonista Greg Boyer en solos espectaculares llenos de feeling.

Un día después Glasgow, recibió a la P-Funk con honores y como sorpresa sin anunciar abriría la noche, uno de los personajes más freakis que se recuerdan de la galaxia funk:  Jesse Rae, ataviado con su indumentaria de guerrero escoses, espada incluida que hizo un show corto y excéntrico como su música, acompañada de unas proyecciones surrealistas.

En la ciudad compartimos el concierto con el productor local High Park Funk. La noche depararía sorpresas, interpretaciones con muchas variaciones y medleys distintos del repertorio, con nuevos temas en el set lits como “Maggot Brain”. La sensación de que la banda ya estaba enchufada y disfrutando con un George Clinton imparable.

Parece que el día de descanso antes de la actuación en Bristol, les sentó bien, porque esta ciudad ha sido para un servidor, la mejor noche de la gira. Dos horas (el más largo de todos los conciertos), un público entregadísimo, entre las primeras filas los P-Warriors, el club de fans de la localidad y una sala idónea.

De nuevo en el repertorio, además de variar el orden, sorpresas como el “Give It Away” de Red Hot Chilli Peppers y clásicos como “Testify” o “Cosmic Slop” y en donde todos los vocalistas sobresalieron: Traf Truth, el dúo de chicas Tonysha y Lucilience, y la tercera generación de cantantes: Thurteen, Young Poppi y Bouvier que forman el colectivo 3GP. El show fue el más largo de la gira, 2 horas y tras el concierto la fiesta se traslado al aparcamiento donde estaban los dos hotel-bus que le han llevado por toda la isla.

El autobús de la gira

Manchester prometía ser una de las noches grandes de la gira, la sala Albert Hall, (una antigua iglesia que ha mantenido las cristaleras), planteado como un mini festival con invitados y DJs, tenía todas las papeletas para ser una gran fiesta: Soul Grenades, Ste Mac, DJ Woody, Ibibio Sound Machine y A. Skillz, que en la práctica no fueron el cartel más acertado para acompañar el show y detalles como perros detectores de droga en la entrada, no parecía lo más apropiado para una noche de P-Funk. Además, problemas de sonido y técnicos, obligaron a cambiar el amplificador de Michael Hampton en la mitad de concierto, un repertorio mal encadenado, en donde acabo de rematar el aburrido momento de solo a piano de Danny Bedrosian y un track list atropellado, sumado a un cansancio más evidente que en otras ocasiones de George Clinton, hizo de esta noche un mal recuerdo.

La última fecha de la gira tendría lugar en Dreamland, un parque de atracciones y recinto de conciertos en Margate. Los cabezas de cartel además de George Clinton, eran Sister Sledge y Roy Ayers y el ambiente inmejorable y muy festivo. Al entrar pudimos ver a miembros de la banda subidos a las atracciones y el propio George viendo los conciertos en la parte superior del recinto tapado con una manta. Todo parecía prometer un cierre de gira por todo lo alto, pero ¿Qué pasó?, el show más corto de todos, no llegó a la hora de duración, quedándose un puñado de clásicos en el tintero, George visiblemente cansado decidió despedir el bolo de forma inesperada y dejarnos con la miel en los labios.

Esto deja varias incógnitas para sus seguidores ¿La próxima gira de la P-Funk será con George? o ¿La nueva generación de músicos tomarán las riendas? Además, durante esta supuesta gira de despedida, en ningún momento George, se dirigió al público informando de sus intenciones o comunicando su retirada oficial. El tiempo dirá, si esta ha sido la última vez que la nave nodriza ha aterrizado más allá del Atlántico o volverá a Europa antes de que acabe el año para despedirse de sus fans del viejo continente.

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