Toc-Toc parte de una estética deliberadamente Electro-Funk. Sintetizadores, cajas de ritmos, bajos programados y una producción que no esconde su gusto por las texturas electrónicas, donde Motta recupera una ligero toque Pop sin renunciar a la sofisticación. Hay ecos de Cameo, SOS Band y de aquella tradición de Funk electrónico para construir un sonido propio.
Desde «Eu Quero Ser Feliz», que abre el álbum con vocación de declaración de principios, hasta «O Desejo Está Nu» o la propia «Toc-Toc», Motta demuestra que sigue teniendo un oído privilegiado para el Groove. Pero lo interesante está en cómo administra las referencias. El disco no pretende ser una continuación nostálgica de Manual Prático Para Festas, Bailes e Afins ni una vuelta a sus primeros trabajos con Conexão Japeri.
La voz de Ed Motta suena cálida, flexible y reconocible al primer fraseo, sigue siendo el elemento que consigue unir todas las piezas. En canciones como «Beth», de más de seis minutos, o «Um Dia de Sol», Motta se permite ampliar el espacio y dejar que las armonías respiren, mientras que «Glamour Hotel», «A Marina Acende» o «Casa de Frente Pro Mar» juegan con esa combinación de elegancia brasileña y pulsación negra que forma parte de su ADN.
El título Toc-Toc parece casi una invitación a entrar en su universo. También puede entenderse como una forma de llamar a la puerta de una etapa anterior para descubrir que, detrás de ella, el tiempo no se ha detenido. Motta recupera el portugués, pero no recupera literalmente el pasado.
El cierre con «Não Tem Contradição» y «Voltei Pra Mim» son buenos ejemplos de sofisticación y cultura popular, entre jazz y pista de baile, entre tradición y futuro.
























