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Looking For The Perfect Beat

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Henry “Pucho“ Brown. (1938-2022). The Latin Pump.

El pasado 21 septiembre nos dejaba la leyenda del Latin-Soul. Le recordamos con esta entrevista que se publicó originariamente en el número 21 de la versión impresa de Enlace Funk.

Recordando a Henry «Pucho» Brown, líder de His Latin Soul Brothers, rescatamos esta entrevista publicada originariamente en el número 21 de la edición impresa de Enlace Funk, en el año 2005. Se trataba de la primera entrevista concedida a un medio español y coincidió con la publicación de su álbum The Hideout. Vino a actuar al Festival Actual de ese año en Logroño, que ha sido su única visita a nuestro país.

FOTO: Montserrat Rueda

Sus timbales han marcado uno de los mejores momentos de fusión de los sonidos latinos con el Funk y el Soul en los sesenta, periodo en el que se estaban plantando las primeras semillas de lo que luego se vendría a llamar Latin Boogaloo. Tras un periodo formativo en la banda del pianista Joe Panamá, en 1959 Pucho forma sus Latin Soul Brothers, y entrega una serie de nueve discos antológicos para el sello Prestige, entre ellos Tough!, Heat!, Jungle Fire o Super Freak. Tras esta etapa, pasará al anonimato a mediados de los setenta y buena parte de los ochenta. Mientras que los DJs de medio mundo pinchaban su música, rebautizada como Acid Jazz, nuestro hombre se dedicaba a tocar en hoteles y fiestas privadas. Gracias a Gilles Peterson, su redescubrimiento se materializaría, con su primer disco en más de veinte años, titulado Rip A Dip (95), y su vuelta al circuito de clubs, mientras que el sello americano Cubop ha ido reeditando sus primeros álbumes. A principio de este año (2005) visitó por primera vez en su carrera nuestro país, para actuar en el festival Actual de Logroño, donde presentaba su último trabajo: The Hideout (04). La herencia de grandes como Mongo Santamaría (al que homenajea en su último disco), Willie Bobo, Cal Tjader o Tito Puente sigue viva y palpitante gracias a este maestro de los sonidos afrolatinos.

Nuestra aventura al encuentro de Pucho, arrancó en Madrid, y tras cruzar montañas y sierras nevadas, (recordamos que era un 3 de enero muy frío, y había nevado en casi toda la península), llegamos a Logroño. Tras aparcar el coche en la primera calle transitada, entramos en la cafetería más próxima para organizar la entrevista, y allí sin previo acuerdo ni aviso, estaba el Sr. Henry Brown. Coincidencia que como podéis imaginar aprovechamos para materializar en forma de entrevista. A veces la suerte te juega buenas pasadas…

 ¿Quién le puso el nombre de Pucho?

Viene de un grupo de Puerto Rico, yo tenía un póster en casa, y un amigo lo vio, y me empezó a llamar así, como en broma, y me quedé con el nombre.

¿Cómo reaccionaban los latinos del Harlem, al escuchar su música? (recordamos que Pucho es afroamericano,  y no habla nada de castellano).

No tocaba para muchos latinos, tocaba más para negros, en aquel tiempo esa música era muy popular entre todo tipo de gente: latinos, italianos, judíos o negros, todos la escuchaban. Tocaba música latina para los negros, y Funk para los latinos, así es como la gente lo veía.

¿Cómo recuerda su primer contacto con la música?

Mi madre me llevaba a los conciertos del Apollo, eso me gustaba, pero realmente lo que me influjo fue cuando vi por primera vez a Tito Puente, supe que era lo que quería hacer, y mi madre me compró mis primeros timbales con quince años.

¿Recuerda algún tema que le marcase especialmente?

“Anabacoa” de Tito Puente fue el tema que me impacto. Tenía 12 años, y un mulato latino, empezó a tocar el tema, le pregunté que era, me dijo que era el nuevo mambo, era como en 1952, y eso me impresionó. Fui a mi madre, a pedirle un dólar, que en ese tiempo era dinero, me pregunto para que quería el dinero, y cuando me lo dio, me compré el disco, y luego me pasaba el día entero escuchando más temas de Tito Puente.

¿Quién le dio su primera oportunidad para grabar?

El sello Prestige en los sesenta, hice nueve discos, era la época del Latin Boogaloo, con gente como Mongo Santamaría y su “Watermelon Man”….eso fue muy grande, todo comenzó gracias a este tema…Mongo le dio el beat latino a ese tema de Herbie Hancock, todo empezó. Después los músicos latinos tocaban Cha Cha Chas con beat latino, yo también escuchaba sonido Motown, adaptaba esos temas y les ponía Groove latino por encima. Latin Pump!!!!. La compañía de discos decía que era una música negra con beat latino, y nos llamaron los Latin Soul Brothers, cogimos el sonido Latin Soul, y se quedó así.

¿Y en nuestros días, cree que sigue habiendo esa mezcla?

Ahora hay Hip Hop, en los sesenta todo estaba mezclado ahora lo que hay es Hip Hop. El Hip Hop me gusta, incluso yo hice algo de Hip Hop en el disco Rip A Dip. Estoy abierto, Estuve desde el año 59 siendo band líder, y ahora tengo 66 años, y sigo aquí, hay mucha gente que ha estado o ha desaparecido, yo mantengo las orejas abiertas a lo que hay a mi alrededor.

¿Cómo se mantuvo su carrera en los ochenta?

En los ochenta estaba muerto, pero los muertos pueden hacer dinero, en los sesenta todo estaba muy bien, en los setenta me empecé a cansar,  porque los músicos son un coñazo, y ser el líder de una banda es un rollo. Me empecé a cansar de todo eso. Entonces en el 72 me compre una casa al norte de NYC, cerca de Catskills Mountains, en aquella época había muchos hoteles con capital judío, y la gente iba desde Nueva York de vacaciones, yo empecé a tocar en esos lugares, por allí pasaban gente como Frank Sinatra, Dave Martin, Sammy Davis Jr,… Yo tocaba con tres músicos y un cantante. Empecé a tocar en ese circuito, hacia dinero, tocaba temas de Porter, Gershwin,…

¿En este circuito fue donde le descubrieron para volver a grabar?

Si, en los noventa nos tuvimos que ir, bueno nos echaron, estuve diez o quince años pero se acabó. Cuando después de quince años volví otra vez, toda la gente que conocía estaba en la cárcel o muerto. Llamé a un Dj de la WBGO Radio Station, y el locutor me dijo que había visto mis discos por Londres en todas las tiendas, él me decía: “allí tienes nombre aún”. Entonces me puse en contacto con la compañía en Londres, y al llamar me dicen: “te estábamos buscando, queremos que vengas a Londres”, me hablaron de la nueva corriente de lo que se llamaba Acid Jazz, y me fui a Londres en 93. Por esa razón sigo aquí. El Acid Jazz era música Funk. El nombre lo puso Gilles Peterson, cuando le preguntaron por mi tema “Psychedelic Pucho”, él lo estaba pinchando y respondió, “esto es Acid Jazz”, y de así salió el nombre.

TEXTO y ENTREVISTA: Miguel A. Sutil

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