El nombre Ireke significa “caña de azúcar” en yoruba. Y el titulo de su nueva obra, Ayô Dele (Underdog Records), “la alegría viene a mí”. Con tonos contrastantes la banda adopta un estilo muy libre, hasta improvisado, que surge de un manantial lleno de Funk puro, neo-Soul retro, Afrobeat cósmico y hasta DUB espacial.

Ireke nació en Nantes, en 2020, Francia, formada por Julien Gervaix (saxo alto y bajo) y Damien Tesson (guitarra y efectos de DUB), quienes no tienen reparos para turnarse en batería, teclados y percusión. Las voces, en este álbum, son las de Agnes Hélène, Olivya y Nayel Hoxó.
En “Tout est Bizarre” (“Todo es extraño”) Hélène impone su voz sobre un ritmo tan vivo que casi se convierte en una segunda voz. Hacia el final del tema, los riffs vocales con tintes de Jazz moderan su vertiginoso arco emocional y dan paso a la cualidad lounge que impregna todo el álbum.
Otro tema para destacar es “Abanije” («El que me hiere con una sonrisa»), que sigue una línea similar, con teclados vibrantes y efectos DUB expansivos. De origen beninés-nigeriano Nayel Hóxò, que canta en yoruba, recorre un manifiesto rapeado de emancipación y celebra la «dignidad redescubierta, la fuerza interior y la resiliencia» con un mensaje para quienes están «atrapados por las apariencias».
La misma energía, aunque algo más atenuada, puede apreciarse en “Soy dos”, donde una guitarra brillante, con aires de highlife, se fusiona con una variedad de texturas DUB y una línea de saxo intensa. La francesa Hélène canta en español, su lengua de adopción, sobre la experiencia de tener múltiples voces, y revela una parte oculta de sí misma: “No soy una, soy dos”. Más melancólico suena “L’or et le sang” (“El oro y la sangre”), una combinación de voces a dúo y melodías de guitarra. La alegría de Ireke, entonces, se encuentra con la reflexión y el álbum encuentra su verdadera esencia.
TEXTO: Fernando Muñoz
























