Son las tres heridas de las que habla el poeta y los títulos de las tres canciones compuestas por Pablo, saxofonista y compositor nacido en 1997 y criado en Hervás (un pequeño pueblo al norte de Cáceres) que trabaja en un diálogo constante entre el Jazz espiritual, el Hip-Hop, el Góspel y el R&B, fusionando la riqueza armónica y la energía rítmica de todas sus referencias.

Se perciben claras influencias de artistas como Joel Ross, Butcher Brown, Kenny Garrett o Robert Glasper. El EP es una manifestación de cómo Pablo entiende la música y el Jazz en el presente.

Es una fusión artística que va más allá de lo musical y que le permite desarrollar una narrativa y un sentido únicos y diferentes: Los versos de Miguel Hernández dan a la propuesta profundidad y gravedad, a la vez que funcionan como hilo conductor narrativo; mientras que la inclusión de notas de voz de sus amigos y de diálogos de películas asientan el viaje instrumental en la tierra y llaman a un momento de reflexión y apreciación de lo que se está escuchando.
El conjunto se abre con “la de la vida” que representa para Pablo una celebración. La melodía se repite como un mantra que hay que reproducir una y otra vez, desarrollándolo poco a poco, cada vez más. Es un círculo completo y una revelación sobre para afrontar la vida rodeado de aquellas personas que queremos y que en este caso, participan también en la canción a través de esas conversaciones de cada día.
“la del amor” es un diálogo íntimo y precioso entre el saxofón de Pablo y el teclado de Maite. Un aire de melancolía lo envuelve todo mientras se escucha de fondo una conversación sacada de “El lado oscuro del corazón”, un film argentino-canadiense inspirado en poemas de Oliverio Girondo y que dice en uno de los fragmentos que podemos escuchar: “¿Cómo amar sin poseer? ¿Cómo dejar que te quieran sin que te falte el aire? Amar es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para transformar su vida en tu vida, ¿cómo amar sin pedir nada a cambio, sin necesitar nada a cambio?” Ese diálogo, entrelazado por los acordes del piano y las melodías del saxofón son puro realismo mágico. Dos sueños e ideas que conversan constantemente a semejanza de la pareja del audio y que llegan a una conclusión final a través del solo de cada instrumento mientras se escucha: “no es bueno estar solo”.
Tratando del amor, no podía terminar de otra forma. Finalmente, todo acaba con “la de la muerte”. La tercera y última herida. La catarsis. La definitiva. Aquella a la que se llega, queramos o no. Es la conclusión de este viaje artístico. Pablo y el resto de músicos se dejan aquí todo: no tiene sentido guardarse nada llegados a este punto. Las voces se mezclan y se pisan. Ya no es un diálogo, cada uno tiene una voz y cada voz suena en libertad y caos. El saxo emite un lamento con destellos de free jazz en el solo y queda todo dicho.

El final del EP es también una nota al pie que cierra perfectamente la carta de presentación de un grupo de artistas jóvenes llenos de ideas y con mucho aun por contar. Esta música dice mucho de quien la escribe y abre el camino hacia algo prometedor.






















