Formada por la sección rítmica del solicitado bajista de sesión Luke Hodgson y el baterista Graeme Pogson (GL / The Bamboos), ambos veteranos de Harvey Sutherland, Mondo Freaks es la próxima banda lista para despuntar internacionalmente en la reconocida escena soul de Melbourne, que cuenta con artistas en auge como Hiatus Kaiyote y Surprise Chef.

El álbum homónimo ha sido producido por Hodgson y Pogson, y mezclado por el ganador de varios premios Grammy, Michael Brauer, conocido por trabajar en grabaciones de artistas como Coldplay, Springsteen, Dylan, McCartney y Rolling Stones. La gente de Mondo Freaks, se puso en contacto con él, para recordarle los discos de R&B en los que empezó a trabajar a finales de los 70 y principios de los 80, que tuvieron una gran influencia en la banda, como Change, B.B. & Q. Band, Was (Not Was), Gwen Guthrie, Grace Jones, Luther Vandross, Aretha Franklin, Pleasure, Cheryl Lynn, Cerrone, Jones Girls, Kid Creole, Teddy Pendegrass, Morris Day y muchos otros.
Reuniendo a algunos de los mejores músicos de la escena Soul de Melbourne, la banda incluye un elenco de cinco increíbles vocalistas, entre ellos Jade MacRae, Susie Goble, Francisco Tavares, Aaron Mendoza y Jason Heerah.
Mendoza (conocida también por pertenecer a la banda de Melbourne: Electric Empire) aporta su dulce voz a «Won’t You Decide», mientras que Francisco Tavares la estira como un elástico en el tema Funk «Pumped!», con un toque de Cameo. Jade MacRae demuestra por qué es una de las mejores voces Soul de Australia de la última década, con su voz en seis de los temas del álbum.

Formada originalmente como una banda conceptual, con un repertorio en constante evolución de clásicos del Funk de finales de los 70 y principios de los 80, su trayectoria los ha llevado a ser la banda de acompañamiento en las giras australianas de figuras destacadas del Soul estadounidense como Leroy Burgess y la icónica Evelyn «Champagne» King.
El álbum ha sido un verdadero trabajo de amor para todos los miembros de Mondo Freaks, que se ha prolongado durante un largo período. Se grabó y compuso en medio del doloroso confinamiento que sufrió Melbourne, pero el resultado fue una auténtica reivindicación de pasión, perseverancia, talento y amistad.
























