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Looking For The Perfect Beat

Funkologia Exclusivo

Seis años Sin Prince Rogers Nelson.

En el sexto aniversario del fallecimiento de Prince Rogers Nelson, os proponemos escuchar parte del material que nos dejó, centrándonos en algunos de los temas que revelan su baremo de creencias religiosas, espirituales y místicas. A continuación, analizaremos dos aclamados álbumes conceptuales y un EP apócrifo vetado por la corte de Minneapolis. O una lucha entre el bien y el mal en el interior de un fiestero, una profecía Funk afrofuturista y un íntimo relato sobre la Creación.

He aquí el manifiesto espiritual de un artista que, si fue sincero en sus manifestaciones y/o coherente en su vida privada, habrá hallado la paz y el paraíso que tanto persiguió. Si lo que escribió sobre Dios se cumplió para él, estas canciones son el modesto cuadro de un hombre que dibujó su propio paraíso. Para los no creyentes, las canciones y letras aquí analizadas constituyen un grano de arena en el vasto océano de escritos sobre este gran multi-instrumentista interesado en las ciencias y la teología por igual.

Lo único que siempre quise fue verte reír bajo lluvia púrpura.

“Purple Rain”.

LOVESEXY o El Primer Testamento

Es el sentimiento que experimentas cuando te enamoras. No de un chico o una chica, sino del cielo.

“Lovesexy”

Lanzamiento: 10 de mayo de 1988 (Paisley Park Records & Warner Bros. Records).
10ª álbum de estudio de Prince. Icónica (y polémica) portada por Jean Baptiste Mondino.

¿Es posible enamorarse del cielo? Para Prince, sí. Analizar el legado del músico más prolífico de la reciente historia del pop es adentrarse en una empresa, aunque satisfactoria, muy compleja; estudiar sus letras lo es mucho más. Prince es un letrista cuya obra es excepcionalmente gratificante cuando se inspecciona al detalle pues gran parte de sus canciones contribuyen a un relato más extenso, con variadas interconexiones, tal como se evidencia en “la compleja teología personal que desarrolló durante décadas de composición” (Thorne: 18). Este álbum es el reflejo de su alma iconoclasta y funky.

Sé que hay un Cielo y un infierno. Escuchadme todos: tengo una historia que contar.

“Eye No”.

Lovesexy es un álbum conceptual cuyo protagonista es un sentimiento: el amor por los cielos. “El góspel vivía intensamente en Prince. La canción sexual salpimentada de éxtasis religioso es primordial en el soul, y el cantautor, que lo conocía como pocos, le dio una vuelta de tuerca más transgresora”. Lovesexy es, desde la portada misma, un álbum que hipnotiza con erotismo y espiritualidad” (Pujol: 1), uno de los más densos y coherentes del genio de Minneapolis. Sus creencias son maniqueas; el argumento adquiere un tono dramático basado en la batalla entre la bondad (Lovesexy) y su malévolo antagonista (Spooky Electric) en un contexto urbano, casi hip hop, de luz y oscuridad, virtud y pecado, ego y alter-ego. Tras una experiencia de iluminación y metamorfosis, el protagonista construye su máxima de vida en Love is God, God is love (“Anna Stesia”).

Las letras de Lovesexy invitan al positivismo, la superación personal y la comunión con el Creador en su/nuestro paraíso, algo “desconcertante para muchos, dada la hipersexualidad que transmitió desde el inicio de su carrera” (Chaparro Santana: 71).

Lovesexy es un álbum compacto con un sonido característico. Las percusiones desenfrenadas, más al desnudo que nunca, sirven de base para que casi todas las influencias musicales del divo se superpongan, alternen o choquen entre sí. Las múltiples capas y las armonías jazzísticas saben hacerse hueco entre las de perfume orientalista; el rap está inteligentemente ubicado en momentos de gran riqueza melódica; las secciones de viento escapan del soul en busca de un mayor protagonismo, las cadencias psicodélicas se desenvuelven en pleno énfasis discotequero, y su voz “es John Lennon, Marc Bolan, Smokey Robinson o Minnie Mouse. Todos a la vez” (Troquel:1).

Según la mayoría de sus biógrafos, letras de sus canciones de la época y su película Graffiti Bridge, Prince se vio como un peregrino espiritual, consciente y miedoso de su lado oscuro, por lo que significaba para su alma y las de sus fans. Su majestad púrpura planteó siempre la dualidad masculino/femenino reconociendo que lo primero contenía lo segundo, y diseñó estrategias altamente creativas para ilustrarlo. Sin embargo, en lo que respecta al bien y el mal, tomó un enfoque diametralmente opuesto: no escatimó esfuerzos para separarlos y dejar bien claro en qué lado se posicionaba: el del bien. Spooky Electric aparece para tentarlo, siempre en vano. En Lovesexy, Prince se proclamó un tipo de flâneur postmoderno, un observador privilegiado capaz de liderar a sus fieles, exorcizar sus demonios e indicarles el camino correcto. Y eligió el Funk como agua bendita.

No beses a la bestia. O, por lo menos, sé superior a ella.

“Positivity”

*Gracias a alias ‘Xtopher Tracy’ por la revisión de estilo de este artículo.

*Thorne, M. (2012). Prince. Faber & Faber, London.

*Pujol, S. (2016). “Dos Signos de los Tiempos”. Recuperado en: https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/subnotas/11461-2508-2016-05-04.html

*Chaparro Santana, M. (2021). Beyond the Lyrics: Prince. Büuk Editorial.

*Troquel, J. (1988). Lovesexy. http://www.rockdelux.com/discos/p/prince-lovesexy.html

THE RAINBOW CHILDREN o el Nuevo Testamento.

Con una comprensión inequívoca sobre Dios y su Ley, ellos se implicaron en la construcción de una nueva nación: los hijos del arco iris.

“The Rainbow Children”

Lanzamiento: 20 de noviembre de 2001 (NPG Records & Redline)
23º álbum de estudio de Prince. Portada por Cbabi Bayoc

¿Es posible contar una parábola religiosa aderezada con neosoul y narrada por una voz que recuerde al mismísimo Darth Vader? Para Prince, sí. Mucho se ha escrito sobre él como icono de la música, la moda y el sexo, pero poco se atiende al componente religioso, muchísimo más presente en sus letras. La persona pública era la extensión de otra búsqueda: una artística y, en última instancia, existencial. Se esté de acuerdo -o no- con su dogma de fe y dejar de lado la evidente relevancia de lo religioso es no abarcar la totalidad de su mensaje. Estamos ante un artista que “vivió su fe sin tapujos, matices ni complejos, desde “su brutal honestidad”, como dijo Bono (de U2).

“Mi adhesión a los Testigos de Jehová no fue una conversión sino un despertar, como el de Neo en Matrix” Prince.

El protagonista de este álbum conceptual es el Hombre Sabio, epicentro de una profecía ambientada en un espacio meta-terrenal que narra el pacto entre el Creador y los humanos. Este hombre lucha contra El Opositor y sus esbirros, los Desterrados, que construyeron un jardín repleto de mentiras análogas y digitales. El Sabio de aleja de su antigua mujer y se prepara para unirse en segundas nupcias con La Musa. Una vez restablecido el orden, la nueva estirpe construirá una nación como herederos del hermano desconocido de Caín y Abel: el fiel, místico y valiente Seth (Chaparro: 328).

El título del álbum (Los hijos del arco iris) refiere al pasaje del Antiguo Testamento en que Noé y su familia salvaron a los animales de la creación del implacable diluvio universal. Dios creó el arco iris como señal de su promesa que nunca volvería a destruir la Tierra (White: 132).

El pacto esta vez será respetado. Como el Sol, los hijos del arco iris se levantaron ¡Hijos del arco iris, volad!

Aclamado por la crítica especializada, en este álbum el genio de Minneapolis vertió toda su pasión y erudición teológica para imprimir con notas y letras su desarrollo hermenéutico y representar la definitiva expresión de su ethos cultural-espiritual. The Rainbow Children es un álbum góspel al estilo de Lovesexy, pero no uno convencional; en él descansan la madurez sexual del Artista (“Muse 2 the Pharaoh”), su intrincada conciencia social (“Family Name”), su evolución espiritual (“Last December”) y una peculiar concepción de la(s) política(s) afroamericana(s), un auténtico paracosmos. El pragmatismo del Artista se disfruta en las variadas fuentes de las que bebe, desde el light jazz (de su proyecto Madhouse) al góspel, el funk vintage de James Brown, el blues de Carlos Santana y el neosoul de su amado pupilo D’Angelo y sus Soulquarians. John Blackwell, alias El Magnífico hace el resto para elevar este mitín político, misa góspel y jam Blues/Funk a las alturas.

Este álbum revela cuánto nos hemos desviado de la tensión anteriormente respetada entre el pop y lo Negroespiritual. Prince fue bautizado Testigo de Jehová en Chanhassen el 23 de marzo de 2003 y siempre permaneció firme en sus convicciones, en lo privado y lo público. Su mimado The Rainbow Children es un manifiesto de amor a su Dios y un proyecto Negroespitritual, afrofuturista y góspel. He ahí su política y su luz.

Como el sol, los hijos del arco iris se levantaron y volaron sobre las alas de la Nueva Biblia. ¡Miradlos volar!

“The Rainbow Children”

*Chaparro Santana, M. (2021). My Name Is. Las identidades alternativas de Prince Rogers Nelson. Libros Enlace Funk, Madrid.

*White, A. (2017). New Position: The Prince Chronicles. Resistant Work, Nueva York.

DELIVERANCE o el Evangelio Apócrifo.

Todos los que estéis a favor, decir: ¡Yo!

“Deliverance”


Lanzamiento: 18 de abril de 2017 (Rogue Music Alliance)
Cancelación: 18 de agosto de 2018 por la Corte de Minnesota, Estados Unidos.

¿Es posible que un solo artista escriba, componga, toque todos los instrumentos, haga los arreglos y produzca un EP de corte religioso para luego archivarlo? Para el genio de Minneapolis, sí.

En abril de 2017, para el primer aniversario de la muerte de Prince, el ingeniero de sonido George Ian Boxill intentó poner a la venta un EP póstumo titulado Deliverance (Liberación), afirmando que “esto es lo que le hubiese gustado al genio de Minneapolis”. The Prince Estate y Comerica Bank Trust (ejecutor-fiduciario) presentaron una orden de restricción que bloquease la venta del EP prohibido y devolviese las cintas máster a sus dueños. La sentencia del juez del Tribunal de Distrito en Minnesota sigue vigente, montañas de CD y vinilos siguen sin abrirse y Boxill fue multado con casi cuatro millones de dólares por daños y perjuicios.

Deliverance es un EP de Blues, Rock y Bóspel que consta de dos partes. La canción del mismo título abre el EP, seguida de un ciclo de canciones (song-cycle) conocido como la “Man Opera” (la obra del hombre). Prince canta sobre el dolor provocado por nuestra falta de fraternidad y amor al prójimo, y el desastre del huracán Katrina en 2005 sirve como metáfora: la población afroamericana de Nueva Orleans sufrió las peores consecuencias de la desastrosa gestión de la administración Bush.  La “Man Opera” (“I Am”, “Touch Me”, “Sunrise Sunset”, “No One Else” y “I Am -Extended”) es una oda a nuestro origen, desde una perspectiva cristiana. En “I Am”Prince canta, en voz de Dios, cómo un relámpago cayó para que la creación comenzara a pintarse; una vez completa había un hombre allí, de pie. Los tres temas siguientes aluden al amor entre Adán y Eva. ¿O entre Dios y Adán? En “Touch Me”[1] Prince es la voz de Adán; en un hermoso lugar le ha sido asignado cuidar del paraíso y nombrar todo lo que es. “No One Else” cierra con la metáfora visual de la luz penetrando en la oscuridad.

¿A qué oscuridad se refiere Prince? ¿Qué es, pues, la teoría de la Liberación según los Testigos de Jehová? El anhelo, la promesa, de recuperar el paraíso perdido; estas son las ‘buenas nuevas’ proclamadas en la Biblia. ¿Cuándo ocurrirán tales cosas y cuál es la señal de que el fin de los sistemas del mundo llega ya? El dolor, el hambre, las guerras cesarán, y los justos recuperarán el jardín del Edén. El hijo de Dios resucitó y prometió que todos despertaremos, unos para la vida celestial y otros para dormir para siempre. El infierno no existe. La vida eterna tendrá lugar aquí en la tierra, pues para eso fue creada. Esto no es religión sino sentido común, canta Prince.

Porque los tiempos que corren son tan difíciles de lidiar, la Liberación está al alcance de la mano.

“Deliverance”.

El coraje que Prince mostró en cuestiones como la religiosidad es abrumador, y las letras de este EP reflejan su compromiso para con la Verdad (sic). Sin complejos, sin miedo a ahuyentar a sus fans, irritar a los críticos o perder relevancia en la industria discográfica o la cultura popular. ¿Hay algo más controvertido y arriesgado que proclamar la creación del mundo por un ser Supremo, dando así la espalda a la ciencia? A la luz de las múltiples reediciones del material púrpura, la última palabra sobre este EP póstumo aún no ha sido dicha.

Para mí no hay otro. Nadie más que tú. Somos el sudor del otro, el uno del otro. 

“No One Else”.

Gracias al asesoramiento de Pilar S.A., fan de Prince y Testigo de Jehová, por su valiosísima contribución con este artículo.

Blistein, Jon. (2019) “Engineer Ordered to Pay Prince Estate $4 Million Over ‘Deliverance’ EP” Rolling Stone Magazine.


 TEXTO: Marcelo Chaparro Santana

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