El resultado es un álbum que pone el Groove en el centro. Wabi Sabi reúne canciones pensadas para distintos contextos —desde clubes y festivales hasta reuniones entre amigos— y se mueve entre atmósferas nocturnas, más densas y orientadas a la pista de baile, y momentos luminosos que evocan espacios abiertos y diurnos. Esa dualidad marca el pulso de un trabajo que busca conectar con el cuerpo tanto como con la emoción.

En el plano sonoro, el disco combina producción electrónica precisa con una presencia notable de elementos orgánicos. Muchas de las canciones comenzaron a partir de cajas de ritmo y sintetizadores, pero el proceso evolucionó cuando el grupo viajó a Puerto Rico para completar la producción. Allí, las sesiones se abrieron a nuevos arreglos instrumentales y a una mayor riqueza melódica, ampliando el universo sonoro del álbum.
El proyecto llega además tras una etapa en la que ambos artistas exploraron caminos individuales. Lejos de distanciar su colaboración, esa experiencia terminó reforzando la dinámica creativa del dúo, que volvió al estudio con una complicidad más clara y una forma de trabajo más directa. Después de una década compartiendo escenario y estudio, la conexión entre ambos sigue siendo uno de los motores principales del proyecto.

El título del disco remite al concepto japonés wabi sabi, una filosofía que celebra la belleza de lo imperfecto y la aceptación del paso del tiempo. Para el grupo, esa idea conecta con su propia historia reciente, especialmente con la experiencia de su anterior álbum, Orígenes, publicado en 2020 en pleno inicio de la pandemia. Aquel lanzamiento quedó inevitablemente condicionado por el contexto global y por la imposibilidad de desarrollar el ciclo de conciertos previsto.
Wabi Sabi se presenta así como una nueva oportunidad para reactivar ese impulso creativo y abrir una etapa distinta para el proyecto. El lanzamiento llegará acompañado de una renovación importante del directo. En la próxima gira, Sotomayor ampliará su formación en escena con nuevos músicos, incorporando percusión y flauta para reforzar el componente rítmico y melódico de las canciones.
El espectáculo también incluirá un nuevo planteamiento visual, centrado en la iluminación y en la creación de atmósferas que acompañen las diferentes energías del repertorio. La idea es estructurar el concierto como un recorrido emocional que explore contrastes entre momentos más luminosos y otros más nocturnos, reflejando la dualidad que atraviesa el álbum.
La entrevista completa con Paulina y Raúl Sotomayor, en la que profundizan en el proceso creativo de Wabi Sabi y en los diez años de historia del proyecto, se publicará en la próxima edición de Enlace Funk.
Texto: Matías Ayerza























