La renovación de la música popular no parece que vaya a pasar por los lenguajes sonoros más jóvenes. Hace tiempo que se dice, despectivamente, que el Rock va a acabar siendo como el viejo Jazz, pero quienes lo afirman seguramente no se dan cuenta de que es precisamente ese fermento Jazz el que está generando las combinaciones sonoras más excitantes y aventuradas de nuestro presente. El Jazz como punto de partida, no como final. El Jazz como rampa de lanzamiento, no como estación término. El Jazz como sustancia estimulante y aceleradora, y no como una invitación al inmovilismo. Ya sea porque esté en contacto con el flamenco, con la bossa nova, con el blues, con el gospel, con la electrónica, con el soul, con el tango, con el hip hop, con el funk, con el folk o con cualquier otro género o estilo que puedas imaginar. El jazz como infinito abanico de posibilidades.

Villanos del Jazz es plenamente consciente de ello, y por eso lleva ya unos años haciendo honor a su nombre por partida doble: por la Villa de Madrid como crisol y por la condición de villano como alguien que llega para subvertir los esquemas, y no para respetarlos con inflexible reverencia. Con la céntrica y emblemática Sala Villanos, restaurada ya hace unos años, como símbolo de renovación de los viejos principios y con el patrocinio de Santander SMUsic . Y con una programación extraordinaria, más nutrida y diversa que nunca, integrada este año por nombres tan prominentes como Chucho Valdés, Nesrine, Nate Smith, Chano Domínguez, Ledisi, Bilal, Cimafunk, Dante Spinetta, Joe Armon–Jones, Lole Montoya, Reuben James, Chris Thile, Paquito D´Rivera, Caramelo de Cuba, Joachim Cooder y muchos otros. Maestros del ritmo y del groove, alquimistas del mojo y del duende, músicos con tanta personalidad como oficio, dispuestos a hacer de Villanos del Jazz, durante el último trimestre de este 2025, la cita que nadie en su sano juicio debería perderse.
























