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Looking For The Perfect Beat

Funkologia Exclusivo

«welcome 2 america». El manifiesto de un viajero del tiempo

Marcelo Chaparro realiza un análisis detallado de «Welcome 2 America» el álbum inédito de Prince que se publica el 30 julio.

«El mundo está cargado de desinformación. La visión del futuro de George Orwell ya está aquí. Debemos permanecer firmes en la fe en los tiempos difíciles que se avecinan» 

(Prince, 2010)

Welcome 2 America es un álbum del multi instrumentista, compositor, arreglista y productor Prince Rogers Nelson. Fue grabado en 2010, y permaneció archivado durante toda una convulsa década; un material premonitorio por ser «una poderosa y creativa declaración que muestra las inquietudes, esperanzas y visiones de Prince para una sociedad cambiante, a la vez que presagia una época de división política, desinformación tecnológica, y una lucha renovada por la justicia racial». W2A se presenta como el álbum que el mundo esperaba escuchar: el eslabón perdido que arrojará luz sobre un inusual período sabático de cuatro años en los que El genio de Minneapolis no publicó ningún álbum de estudio, y se dedicó a apoyar a artistas de su sello indie NPG Records. Sin duda, formará una triada como el mejor disco del último lustro de vida del autor, junto con Art Official Age (2014) o HitnRun Phase Two (2015). Para aquellos que esperan este álbum con no poca curiosidad por ser el siguiente a 20Ten el mensaje es claro: do not worry, this is good stuff!

En pocas palabras, Welcome 2 America es el álbum que querrás llevar al chiringuito de playa en un pendrive, o pedir que lo pongan en streaming. Y al DJ le encantará. Estamos ante un álbum veraniego, suave, con mucho flow, perfecto para conducir tu coche al atardecer, o ver cómo sale el sol en el horizonte tras cualquier after party púrpura. Un álbum premonitorio altamente político y espiritual, con un compositor en estado de gracia que adopta -como ya nos tiene acostumbrados- varias caras, según el mensaje que pretende difundir: militante, sensual, profeta, Valentino, gurú neo-hippie o hasta el mismísimo perrito Rin Tin Tin si hace falta.

La infinita bóveda de Prince

La bóveda acorazada de Prince es ya una leyenda. El programa 60Minutes que la CBS transmitió para el prelanzamiento de Welcome 2 America confirmó que el multi instrumentista nos dejó ocho mil archivos musicales inéditos, lo que equivale a un álbum al año durante todo este siglo y buena parte del siguiente. Apabullante. Así, la expectativa ante este nuevo lanzamiento es muy alta si tenemos en cuenta que es su tercer álbum póstumo – aunque el primero en presentar material producido en su última etapa, material de estudio y álbum conceptual, todo a la vez. Para quienes necesiten alguna referencia mientras llega el tan esperado 30 de julio, podría afirmarse que contiene el espíritu femenino de Plectumelectrum con la cadencia soul funk de Musicology o HitnRun Phase Two. Si algo conserva de su hermano mayor, 20ten, es la proximidad – casi simultaneidad- en el tiempo, y los mejores elementos de este último, pero poco más. Prince parece haber mutado entre un álbum y el siguiente. Y parece divertirse con ello.

Musicalmente, es el Prince de siempre: el genio que sus fans veneran. En Welcome 2 America  juega con pequeños toques de diversos géneros musicales según le convenga, pero en pequeñas dosis. Lo latino, Broadway, el rock, los hand claps y lo cinematográfico son ceras de colores para los retoques finales, que los hay… ma non troppo. Las doce canciones del disco abundan en olor a mujer, las voces femeninas arropan al intérprete en todo el viaje (hasta se da el lujo de permitir a cierta “amiga entrañable” volver a aparecer en un cameo vocal. Welcome 2 America incluye algunas de las pocas colaboraciones en estudio de Prince con la bajista Tal Wilkenfeld, el batería Chris Coleman, y el ingeniero nominado al Grammy Jason Agel – cuya entrevista en exclusiva para Enlace Funk podrás leer en esta misma página web. Además, brillan las colaboraciones adicionales de las cantantes de la NPG Shelby J., Liv Warfield, y Elisa Fiorillo; y del teclista Morris Hayes.

Líricamente, W2A es un festín, señores y señoras. Sin pelos en la lengua sus letras delatan a George Washington o Benjamin Franklin, mientras expresa amor por su comunidad afroamericana, y también seduce hasta casi romper las reglas de su propia religión, o envía un mensajillo a Cornel West, sin dejar de lado lo más relevante: irradia energía positiva y lucidez en lo histórico-social.

LAS CANCIONES

1. “Welcome 2 America”

The Prince Estate -en asociación con Legacy Recordings- la estrenó el 8 de abril de 2021, días antes del quinto aniversario del fallecimiento del músico. Es una mezcla entre el spoken word de los versos (a cargo de Prince) y los estribillos cantados por voces femeninas (como sus vestales u oráculos). Cargado de ironía, efectos de sonido que transforman la letra en imágenes, y mucha asertividad, esta apertura de álbum pone de manifiesto lo visionario que fue su autor: hace una década ya denunciaba nuestra dependencia al Ipad y las apps, el auge del idioma Chino, y la mitificación de las celebrities. El mensaje, innegablemente inspirado en Marvin Gaye y Gil Scott-Heron, es diáfano: hay que ver el mundo directamente a los ojos, para salvarlo hay que hacerlo desde dentro, desde el terruño (psico-geográfico) en el que cada uno vive.  Trans4mation happens deep within. Yes or no?

2. “Running Game (Son of a Slave Master)”

¿Qué es un slave master? Es la incógnita que los fans más curiosos querrán despejar antes de “darle al play”. He ahí la importancia del enfoque histórico de todo el disco W2A. A medio camino entre la guitarra pausada de Jack Johnson y el neosoul low-key, esta canción fue cincelada con una cadencia muy R&B -casi chill out-, y una vez más son Shelby, Elisa y Liv como las portavoces de una página dolorosa en la historia de los EE. UU. Historia que siempre se repite, hasta perpetuarse sobre las mal llamadas minorías étnicas (como ya denunció en “Avalanche”, “Right the Wrong” o “Family Name”). La historia de Caín y Abel se extrapola a nuestro siglo XXI, todavía enlodado en su fijación con alimentar avaricia y fama. Entre sonidos de una galería de mercado, se nos advierte que ha llegado la hora de dar la vuelta al reloj de arena.

3. “Born 2 Die”

Su aroma a lo superfly tiene razón de ser. Contó Morris Hayes que Prince vio una entrevista donde el Dr. Cornel Roland afirmaba que Prince “era muy bueno, pero no era Curtis Mayfield”. Así que el maestro púrpura escribió “Born 2 Die” con los ingredientes de la receta Mayfield, y logró hacer que el Dr. Roland cambiara de opinión. “Born 2 Die” es la perfecta banda sonora de una slow jam de domingo en la tarde, la producción es amable con tus oídos, las voces femeninas cierran con un truco que nos es familiar desde tiempos de Vanity 6 o The Time: una conversación entre chicas. Al fin y al cabo, es la historia de una joven que no volvió a la iglesia, alegando que no puede enseñarle lo que no saben, y acaba vendiendo de todo en la bahía de San Francisco(recordando a “Hey Mister” escrita por Prince para Patti Labelle sobre el tema de la juventud descarriada). Aquí brilla el Prince cuentacuentos, el letrista observador de la decadencia moral de nuestra era. Nada bueno ocurre después de la medianoche, canta. Fue el segundo sencillo del álbum, y se lanzó días antes del que hubiese sido su 63º cumpleaños.

4. “1000 Light Years Away from Here”

Podríamos perfectamente vivir debajo del agua. No es difícil cuando nunca has formado parte del país que existe en la tierra. Aunque la comunidad afrodescendiente ha cargado siempre con el cliché de que “a los negros (sic) nunca se les ha dado bien nadar”, Prince afirma lo contrario. En su última canción de estudio nos regaló la descripción de una ciudad paradisíaca -y metafórica- del futuro: “Big City”, otro ejemplo de la invención de espacios imaginarios que constituye una práctica común en sus letras (desde “Uptown”, 1980, hasta “1000 Light Years Away from Here”).  En estos escenarios parece que la redención y la felicidad serán posibles, lo que contrasta con el tono sarcástico del álbum: ¿Qué significa ser americano? Una buena vida, libertad, innovación, educación para todo niño o niña. Vivir en el barrio no dará miedo si es a mil años luz de aquí. La voz de Prince suena plena de fervor, y el uso de handclaps y todo un ejército de instrumentos de viento le aporta ese tono funky casi mesiánico.

5. “Hot Summer”

I think it’s gonna b a hot summer. Just wait and see. La primera aparición del espíritu 3rd Eye Girl, (la “banda femenina” que debutaría oficialmente en esa época), viene vestida de rock californiano, y se antoja como un viaje en el tiempo hasta 1986 cuando las Bangles convirtieron “Manic Monday” en hit mundial. El sintetizador, las handclaps y el mensaje positivo, dibujan una comunidad que baila alrededor de un sonido futurista, ¿un Paisley Park futuro? En tiempos de incertidumbre el amor es nuestra salvación (He aquí los días que me dijeron que debía temer. Pero siempre y cuando te tenga a mi lado, este será un verano caliente. La Rolling Stone alemana dedicó su número de julio de 2021 a Prince, y se vendió junto al sencillo en vinilo 35rpm de “Hot Summer”.

6. “Stand Up and B Strong”

El himno pop-rock de Welcome 2 America es“Stand Up and B Strong”, una versión de Soul Asylum .  La intro al piano nos lleva a las notas de Tori Amos, declarada fan púrpura y una de las compositoras más respetadas de su generación. La ingeniera de sonido Susan Rogers en su última videoconferencia para España recalcó la calidad de Prince como pianista pop (“Prince es más Mozart que Beethoven”, declaró), y este tema es la evidencia clara de ello. Es una canción que aportará luz, esperanza y fuerza a quienes estén dispuestos a recibir su mensaje. La (muy querida) cantante Elisa Fiorillo, del regimiento púrpura desde 1990 (mítica es su “Love Machine” de Graffiti Bridge) canta unas letras sobre la resiliencia y la esperanza, perfectas para los tiempos que afrontamos. Sin embargo, aunque este Prince afectado y hermoso no caiga en la sacarina, los elementos góspel, rock, pop y “auto-ayuda a la americana” de este tema(que bien podría haber sido incluido en la serie Ally McBeal) lo convertirán en el más controvertido del álbum, pues no faltará quien le critique su luz.

7. “Check the Record”

Prince tocó este tema el 18 de enero de 2013 en el Dakota Jazz Club & Restaurant, de Minneapolis. Una cinta fotografiada con el título “The Record” escrito en la cinta máster (el 10 de marzo de 2010), parece aludir a que esta parece ser la fecha de la grabación (junto con “Black Muse”, “1,000 Light Years From Here” y “Wud”). “Check the Records” es un tema que invita a la acción, pero desde el optimismo. Y presenta al Prince encantador que, muy a su pesar, seduce hasta a tu chica, por que es ella quien juega con fuego mientras conoce gente nueva. En casos así, ¿qué puedes hacer? Sin duda, acompañará a “Black Sweat” en las playlists de los más fiesteros y pícaros.

8. “Same Page, Different Book”

Otro clásico de las próximas purple parties, esta vez en la sección R&B y rap. “Same Page, Different Book” se transmitió en el canal YouTube de 3rd Eye Girl el 6 de enero de 2013, aunque databa de tres años atrás. Inusualmente, la canción fue producida por Morris Hayes, y encaja perfectamente en el concepto del álbum en cuanto a la música y la letra; gana en grávitas al escucharla junto a las demás del disco, lo que subraya la importancia del “álbum como concepto” en una época en que aun no se había desacralizado.

Existe un Dios, cualquiera que sea el nombre que adopte. Todos leemos la misma página, aunque sean en libros distintos. Sin embargo, parece que Su nombre solo importa cuando se trata de hacer la guerra. ¿Por qué luchamos? Este tema denuncia la xenofobia, la intolerancia religiosa y la violencia sobre las comunidades desfavorecidas (misiles, coches bomba), y mientras Shelby rapea, confiesa que entre tú yo: la tele no es la realidad. “La salvación (espiritual o mundana) solo es posible a través de la acción”, he aquí la misión del segundo Adán (si te quedas tú solo lanzando piedras, ¿quién crees que ganará?).  Hemos de tener cuidado con el Ministro de lo Siniestro, lo mejor es divertirnos a tope hasta que el mundo termine. ¿Una premisa que suena familiar? Efectivamente, porque es uno de los pilares de la cosmología púrpura desde “1999”.

9. “When She Comes”

Se grabó el 12 de marzo de 2010 (increíblemente, el mismo día que “Born 2 Die” y “Running Game (Son of a Slave Master)”. En otoño de 2014 Prince añadió overdubs para la versión que incluiría en su último álbum de estudio.

Si nos atuviésemos estrictamente a los preceptos de ciertas religiones, esta canción sería sacrílega y, consecuentemente, debería estar prohibida. Esta sexy slow jam es una lección de seducción al estilo “vieja escuela”, y nos presenta al Prince más canalla, un tipo que nos describe el cosmos en que su casa se transforma cuando ella se corre.  Musicalmente, comparte ADN con “On the Couch” (Musicology, 2004); líricamente, con “Do Me Baby” (Controversy, 1980) y tantas otras odas al sexo con la mujer amada, un terreno en el que Prince es Rey. Más de una -y uno- se va a derretir, los índices de natalidad subirán en abril. (Postdata: atención a vuestros audífonos porque una “amiga entrañable” es invitada de honor en esta fiesta á deux).

10. “1010 (Rin Tin Tin)”

¿Acaso hay algo más raro que la época en que nos ha tocado vivir? Terremotos, inundaciones, sequía, huracanes. Pregunta al Llanero Solitario en el 10-10. El décimo tema de W2A fue grabado en 2010 en Paisley Park (aunque posiblemente pre-grabado ya por 1994 o 1995.)

La exposición retrospectiva “My Name Is Prince» (Londres, Ámsterdam 2017) exhibió a letra manuscrita (y una partitura en clave de Fa para los interesados). Uno de los versos decía: pregunta al Llanero Solitario. Resulta curioso que, sobre el nombre de este personaje de ficción, la L estuviese tachada y en su lugar Prince hubiese garabateado una B mayúscula, convirtiendo a “El llanero solitario” en “El follador solitario” (The Bone Ranger), un juego de palabras también presente en “18 & Over” (Crystal Ball, 1998): Te voy a dar placer del bueno, como todo Follador Solitario que se respete, vas a flipar hasta la médula. “1010 (Rin Tin Tin)”, en cambio, tiene un tono menos mundano: fluyendo como agua desde la médula hasta el ojo de la mente, debemos dejar que el funk se despliegue y te relaje. En línea con “319” o “Ripopgodazippa”, este es el temazo rock-dance para todo tipo de bares, especialmente de striptease o pole dance. Y otra de las fijaciones Prince hace su aparición aquí: un jurado popular como testigo, (“I Hate U” o “Witness 4 the Prosecution”).

Apoyado por un ritmo sincopado, guitarras potentes y ese stop-and-go que tan bien controlaba, Prince, el astuto observador, sabe que necesitamos ayuda, pues tanta información hará que se te agarrote la mano. Si este mundo fuese un mundo más justo y sexy “1010 (Rin Tin Tin)” sería un hit en la radio.

11. “YES”

Este es el tema buen rollero del álbum. A diferencia de “Hot Summer”, no es carnal, e invita a una acción colectiva, hacia la búsqueda de Dios, si estás preparado para la llegada del Nuevo Reino. Las voces femeninas acompañan a Prince, como si se tratara de las coristas (o gouppies) de la era de Acuario, o una cara B de los B-52’s. ¡Ah, y los oídos más atentos quizá noten reminiscencias del “Dance 2 the Music” de Sly & The Family Stone!

“YES” preconiza la creación de la última banda de Prince, 3rd Eye Girl, la chica del tercer ojo (el ojo de la sabiduría o la glándula pineal). El genio y sus musas – o vestales, según se mire, parece estar pasándoselo muy bien, al estilo de las bandas californianas post-new wave que tanto le gustaban. Si estás harto de estar cansado, di: YES!  

12. “1 Day We Will All B Free”

Stevie Wonder era uno de los ídolos de Prince, y este tema lo refleja. “1 Day We Will All B Free” es el cierre perfecto para un álbum que pone de manifiesto cuestiones políticas, y lo hace con un final esperanzador. El espíritu de la canción recuerda a “Positivity” (Lovesexy, 1988), pero es menos filosófico y más pragmático, menos individualista y más holístico. Las melodías y el ritmo están pensados para elevar la mente y ponernos a dar palmadas acompañando a Shelby, Liv y Elisa, en una canción que quizá se utilice para cerrar fiestas venideras. La línea del bajo es irresistiblemente funky / R&B, el xilófono y el tempo suenan tranquilos, los arreglos son minimalistas; y todo ello crea un ambiente bonito, tranquilo. ¿Quién controla las naciones si no hay paz? Prince siempre entendió el hipismo -como casi todo- a su peculiar manera, y este tema de cierre nos deja precisamente ese aroma en el aire.

CONCLUSIÓN

Welcome 2 America tiene la alegría una fiesta low-key en New Jersey una tarde de verano, pero también aporta el rigor y la amplitud de enfoque de cualquier tesis universitaria de Harvard. Es un disco que se hará corto, y muy seguramente de aquí saldrán más temas favoritos para fans incondicionales y del futuro. Pero, sobre todo traerá optimismo dentro de la grave situación en que se encuentra nuestro mundo, un mundo que El genio de Minneapolis supo (pre)ver diez años antes. Nos hará desear que todo esto sea solo un sueño, pues un día -algún día- todos y todas seremos libres.

TEXTO: Marcelo Chaparro Santana

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